domingo, 18 de diciembre de 2011

Chocolatada

    Día frío en Santiago, normal estando ya en diciembre. Menos mal que estábamos invitados a una chocolatada por los Scouts y nos vino bien para entrar en calor.

    La chocolatada, a la vez que nos quitaba el frío, tenía el fin de recoger alimentos y comida para gente necesitada y también acercarnos un poco a los vecinos del barrio que se asomaban curiosos a sus ventanas para ver qué era aquella alegría y bullicio.

    Antes del chocolate los chavales hicieron juegos, regalos del amigo invisible y sobre todo muchas risas con los scouters. Al ser una chocolatada,  la base de los juegos era que los chavales eran virutas de chocolate y tenían que competir con otros equipos para ser las mejores virutas. De esta manera,  los scouts,  niños y scouters,  a diferencia de los padres que estábamos mirando,  no pasaban frío gracias a los bailes y saltos que daban con sus juegos y actividades, aunque por ello más de una vez terminaran por el suelo entre risas y gritos de alegría.






    Terminados los juegos, todos,scouts, padres y vecinos que quisieron acercarse, degustamos el chocolate con churros que los scouts prepararon allí mismo, al tiempo que se charlaba animadamente, hasta que la lluvia hizo acto de presencia y obligó a refugiarse o a dar por concluida la agradable tarde scout, una más de tantas que nos hacen disfrutar. Os pongo unas fotos de los juegos:



 
     En esta ocasión, mi mujer y yo, ibamos acompañados de dos chavales  (Mia y Brye) y de su madre (Lashon). Un par de semanas antes los dos chicos habían visitado a los scouts en el local. No habían salido muy convencidos por varios motivos, pero el principal fue que no se había podido salir del local por culpa de la horrible meteorología, lo cual hizo que el dinamismo scout se perdiera. Pero les  habían  hablado de la chocolatada y eso les apetecía.

    En cuanto llegamos, los chavales ya se fueron (algo cohibidos eso si) a jugar al bulldog, con las previas indicaciones de Iván y repartiéndose cada uno en un equipo.  A Lashon le presentamos a Natalia, una de las scouters de la rama donde entrarían sus hijos y que domina el idioma de Shakespeare, ya que Lashon aún no habla bien el castellano.
 
    Mientras Natalia y Ángeles (mi mujer) le enseñaban el local a la madre yo me quedé haciendo fotos y fijándome si los niños (Brye y Mia) lo pasaban bien(de mis hijos ya me despreocupé hace tiempo ya que es llegar a los scouts y desaparecer de mi vista) Los chavales estaban encantados, entre juegos, risas y charlas con los compañeros, parecía que se lo pasaban muy bien. Incluso estuvieron preguntando ya para irse a la acampada de tres días de Navidad. Tengo que decir que Mia era scout en Estados Unidos pero por lo que nos cuenta nada tiene que ver con los nuestros.
 

    La mamá creo que también quedó encantada con la idea y los conceptos de la vida scout por las risas que se echaba con Natalia. La verdad es que Lashon es muy risueña y Natalia es un encanto que hace sonreir a cualquiera, vamos que se juntaron el hambre y las ganas de comer, jajaja.
 
    Al final me da la impresión que se ampliará la familia Scout. Para la siguiente entrada os informo, jajaja.